lunes, 24 de marzo de 2008

CHINESE FOOD


Me he dado cuenta de que a lo largo de la vida, y con los años, vas creando y trazando caminos y costumbres que quizás algún día alguien recuerde y evoque .
Algún día cuando ya no esté.
Hace unos siete años, el día de Reyes estaba tiñéndose irremediablemente de una triste y dulce melancolía, recordando a alguien que la vida en su otra cara, un año atrás, por esas mismas fechas, había arrebatado de nuestro presente.
Se me hacía tan cuesta arriba celebrar esa fiesta como habíamos venido celebrándola siempre. Sabía que iba a marcarse tanto esa ausencia, que en un golpe de timón decidí coger a mis hijos, que no cesaban de vigilar cualquier cambio en mi expresión con el rabillo del ojo, como un barómetro que decidiría este y muchos días más de su vida, y llevármelos a comer fuera de casa.
Somos poco de comer fuera, lo mío es agrandar la mesa y cocinar para el Séptimo de Caballería si es preciso.
Eso me hace sentir pletórica y poderosa.
Pero ese día decidí llevármelos a dar una vuelta por el puerto cercano y comer en un local donde se tostaban las alitas de pollo y las patatas fritas más doradas y crujientes de la zona.
Pero cuando nos dirigíamos allí, oteando un lugar para sentarnos en la abarrotada terraza, y justo al lado, vi que acababan de abrir otro local que había estado en obras.
La terraza exhibía unos brillantes farolillos de mil colores, temblando bajo el frío aunque soleado día del mes de Enero.Las mesas puestas con delicado esmero, lucían unas servilletas dobladas simulando un cisne y las cartas con dragones dorados en su portada esperaban sumisas y perfectamente ordenadas.
Miré hacia el restaurante.
No faltaba ningún detalle, las filigranas esculpidas con esmero del rótulo, la laca del brillante barniz de la puerta, los paneles con rollizos osos pandas, flores de cerezo y brotes de bambú. Y allí perfectamente alineados, con una imposible composición que aunaba inclinación de cabeza, cordialidad y un claro interrogante,  esperaban sonrientes el dueño, al que llamaremos Sr.Wang , su mujer y las que en mi prontitud en redondear las cosas decidí que eran sus cinco hijas.
Nos cruzamos la mirada durante una décima de segundo el Sr.Wang y yo.
Pero fue suficiente.
Llevaban horas esperando un primer cliente.
Ser un desconocido y muy extranjero, en un pueblo con costumbres cerradas y arraigadas esto es difícil. Muy difícil.
Así que cogí a mis tres hijos y les dije :"Hoy comemos chino".
Cosa que les encantó pues son de naturaleza festiva y responden bien a esta clase de proposiciones.
Lo de la leyenda urbana reflejada en la foto del encabezamiento, supongo que ha causado sus estragos. 
El Sr.Wang y su familia nos atendieron de maravilla y mientras atacábamos el pato laqueado,  pudimos observar que se llenaron media docena de mesas más. Pero nosotros habíamos sido sus primeros clientes. Cuando nos fuimos Mr.Wang nos obsequió a mi hija y a mi con un colgante de jade regalo de año nuevo y un reguero de inclinaciones afectuosas que nos acompañaron hasta que nos perdimos de vista.
No volvimos al restaurante hasta finales de verano de aquel año. Pero cuando pedí mesa, abriéndome paso entre la cola de gente que estaba esperando Mr.Wang se acercó y en lo que interpreté sin ningún género de dudas como una enorme deferencia -"una colada por el morro" lo llamó mi hijo- nos sentó al momento en una mesa de la terraza.
Desde entonces he conservado la costumbre de visitar este restaurante cada día de Reyes y algunomás durante el año. Siempre creo reconocer esa mirada cómplice en el Sr.Wang , habiendo transcurrido ya siete años .
Y me congratula decir que las cosas han mejorado mucho para él, que desde hace un par de años conduce un impresionante Jaguar con el que se desplaza de uno a otro de sus florecientes negocios , y también para sus hijas que ahora regentan sendos bazares en los mejores enclaves comerciales del pueblo.
Hoy hemos decidido que volvíamos a comer allí , ya que este año por primera vez en todo este tiempo , no fuimos el día de Reyes.
Me agradaba la idea de recuperar el intercambio de sonrisas .
De adivinar en su expresión el...
"Cómo crecen estos chicos!"
Y el hecho de que me mantuviera presente en su memoria asiática .
Creo que es evidente que algún día no muy lejano
el universo pertenecerá a lo que se dio en llamar el"poder amarillo"
el mundo cada vez más , es grande y pequeño a la vez,
pero tiene sitio para todos.
He buscado en vano al Sr.Wang y su sonrisa al cruzar la puerta.
Y en la caja ya no estaba sentada reinando la solemne abundancia de
la Sra.Wang.
En su lugar una menuda mujer malhumorada
corría y ordenaba a diestro y siniestro por todo el restaurante
a un nutrido grupo de jóvenes cuya tez y marcados rasgos
denotaban una infancia rural y lejana.
En cambio los rollitos estaban manufacturados en un mayorista de Barberà del Vallés
y no podría explicar en qué se ha convertido el pato laqueado.
Hemos buscado en vano en la carta de postres ese rótulo de "Plátano Falatameado" que nos producía hilaridad. Y cuando hemos visto pasar un "Barco Chino" hacia la mesa de al lado, desmantelado , sin lichis , ni sombrillas ni bengalas encendidas hemos decidido tomar un helado.
Nos hemos ido con la sensación y la premura de haber perdido algo.
Una sonrisa , un amigo ...
...y ese energizante y generoso chupito doble de licor de gingseng

con el que siempre, siempre , me despedía el Sr.Wang...




19 comentarios:

Emily dijo...

Plecioso lelato.

MK dijo...

Glacias...
Por cierto , habiendo devorado varias veces a la Austen y habiéndola emprendido con la Dickinson , mi constància de termita va a seguir con Pearl S.Buck. El otro día recordé las tardes de verano con su "Peonia" y "Viento del este , viento del oeste".
Lo siguiente, decidirme a hacerme una foto con el moño oriental sujetado por esos clips que tan pacientemente coses y colgarla del blog.

Lula Fortune dijo...

La única vez que me disfracé, lo hice de china: con peluca negra, vestido de seda y sombrilla de papel... y así me he visto reflejada, por un instante, en la oscura pantalla del ordenador mientras te leía. Mary Kit...qué puñalada trapera este post cuando estoy a punto de dejarme llevar por la melancolía post vacacional.
Un enorme, lento y apretado beso.

el paseante dijo...

Me ha encantado el post. Irónico y con sentido del humor al principio. Decadente al final. Me has hecho sonreír y pensar. Y eso se agradece.

De Pearl S. Buck leí "Ven amada mía". Me gustó. Quisiera buscarla entre mis libros, pero presté la novela y ahora está a miles de kilómetros.

Striper dijo...

Muy interesante i bonito el relato.

Emily dijo...

Yo, tambien en verano, me leí todas las novelas de Pearl S. Buck, y recuerdo Peonía con especial afecto. Años después fotografié una peonía salvaje, es preciosa, y justo en aquel momento, se rompió la cámara...

Emily dijo...

Por cierto, había una novela, de la Buck, que cogí en la biblioteca. Iba de un pintor de clase alta, que se enamora de una campesina. Cómo me gustaría releerlo, cosa ya imposible...

El futuro bloguero dijo...

a ver ahora si lo consigo, que no me deja.

Me ha gustado la historia y me da pena porque pese al éxito del sr. Wang, tú perderas los chupitos y el intercambio de sonrisas.

Busca otro Wang para cuando hagamos contigo la ruta gastronómica catalana, jaja.

besos pa toda la tropa

koolauleproso dijo...

Te comunico que, por un ajuste "t�cnico" mi blog ha cambiado de direcci�n. Ahora est� en http://koolauleprosoo.blogspot.com, una simple "o" de m�s, pero que marca la diferencia entre el "ser" y el no "ser"

atikus dijo...

Busca un Restaurante Tibetano, estan de moda y lleno de franceses ...ufff...que malo soy...;)

la rata bastarda dijo...

Qué penita me da que no vuelvas a ver al sr.Wang...
nunca te dio por preguntarle al nuevo dueño por él?...
Me encantan tus relatos MK.
Bicos ;)

desconvencida dijo...

Me encantó este post cuando lo leí el lunes, cansada después de mi viaje... Gracias :)

MK dijo...

Vayamos por partes como diría Jack el Destripador...
Primero disculparme por no haber podido ni abrir vuestros blogs ni contestar los comentários , pero parece estar institucionalizado en mi vida que cuando uno vuelve de vacaciones , tiene que llegar al mismo punto de estrés previo al irse , encontrándose a la vuelta el doble de trabajo...

Lula , publica esa foto , mujer .
Esos vestidos chinos y japoneses son preciosos. Y hace años que voy detrás de una auténtica camisa de esas de algodón azul tinta .Espero que esa nostalgia postvacacional se haya convertido ya en un reconfortante recuerdo.

Paseante ...del club de los que prestan libros para perderlos?.Somos legión. Consuela el pensar que cada vez que esa persona vea el libro pensará en tí ...si no lo ha prestado a su vez. Entonces consuela pensar en la aventurera vida viajera que le has proporcinado a tu libro.

Gracias Stripper , que conste que tomé buena nota de tu receta del bacallá a la llauna , antes de vacaciones !!

MK dijo...

Emily , yo sólo recuerdo haber leido en mi adolescencia "Peonia" y "Viento del...." , pero no las recuerdo en su argumento. Aunque sé que me gustaron mucho. Y encuentro extraño que una enorme parte de la obra de Pearl S. Buck , este agotada hace años y no se haya reeditado , ni se hable mucho de ella , teniendo en cuenta que fué la primera mujer en ganar un Pulitzer y un Nobel de literatura...
Respecto a las peonias , son dificilísimas de cultivar. El bulbo acaba muriendo después del primer brote .Hay una floristería en la calle Asturias , que importó plantas bastante robustas y desarrolladas , las tenían en venta expuestas en la calle y cada mañana las veía...eran preciosas...y carísimas..

MK dijo...

Futuro , cuando hagais la ruta gastronómica catalana , por supuesto que no os llevaré a un restaurante chino , ni libanés , ni italiano , ni japonés , ni indio , ni francés...
Tu aprueba esas opos , que lo harás y os llevo a un restaurante donde sólo se admitan "patas negras"!
Besos para tu tropa también.

Que alegría Koolau , la última vez que pasé por el blog no habias actualizado.Voy para allí. Un beso.

Atikus , me has dado una idea , hay un restaurante tibetano cerca del taller ...y no he ido nunca.
¿Cómo es la comida tibetana?.Bueno , tal como esta el panorama de estos días , la comida es lo de menos , pero seria bueno pasarse por allí a dar apoyo.

MK dijo...

Gracias Rata Bastarda . Como van los temporales ? . Pero al Sr. Wang , si que he vuelto a verle de vez en cuando ...pero va conduciendo su Jaguar y ..ya no me ve..

Descon , voy para allá que debo llevar un retraso descomunal de cosas bonitas que habrás contado.
Voy a por una tostada más y me siento a leer.

atikus dijo...

Pues no he ido nunca a un restaurante Tibetano pero quizás es una buena momento para ir verdad, ya que no se si mucho más se puede hacer, tampoco es cuestión de fastidiar a los chinos que curran aqui, que ya curran...
salvo mandar las cartas firmadas de amistia internacional o cosas así..no se...

Besitos

Lucía dijo...

Como siempre me encantó tu historia, un poco triste al final ¿Qué habrá sido del Sr. Wang? ¿Se habrá vuelto a China?
No he leído nada de Buck, pero veo que tiene muchos fans. Cualquier día me animo.

Besos.

MK dijo...

Atikus...bueno vale cuando vengais de visita haremos unos entrantes tibetanos.Pero luego os llevo a un restaurante autóctono... unas habas a la catalana...una botifarra con monjetas...

Lucía espero que te hayan llegado a tiempo las fotos de mis "ejercicios espirituales"...
El Sr. Wang sigue en el pueblo , y sus primos , sus hermanos , los hijos de sus primos , las hermanas de sus cuñados...